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lunes, 23 de abril de 2007

La Tiranía de la Falta de Estructuras

"Los hombres hacen su propia historia, pero
no la hacen a su libre albedrío,
bajo circunstancias elegidas por ellos mismos,
sino bajo aquellas circunstancias con que
se encuentran directamente,
que existen y les han sido legadas por el pasado"

Karl Marx, 18 Brumario

Como sabemos, Michels incidió en la importancia de la organización para llevar a cabo cualquier acción colectiva. Y no solo para la acción colectiva; cualquier desempeño en sociedad requiere un mínimo de organización. El ser humano desde que nace se ve sometido a un sin número de normas que desempeña y que no cuestiona su existencia, es mas, si se da el caso de una persona que no acata tales normas acaba por recibir la calificación de poseer un “comportamiento desviado”. Poniendo ejemplos sencillos; a la hora de pagar la compra en el supermercado lo normal es esperar y “hacer cola” hasta que te toque el turno de pagar, lo “anormal” sería que todos demandáramos atención al mismo tiempo, los horarios laborales e incluso el ocio..., en general toda la vida en sociedad se dota de unas normas de funcionamiento, tanto escritas como no escritas. Un abogado diría que la vida entera la constituyen las normas, sin exagerar, es cierto que el derecho inunda buena parte de nuestras vidas. Es mas, son las normas no escritas, las consuetudinarias, las que están basadas en la costumbre las mas arraigadas en la sociedad y es que suele entenderse que el derecho formal vienen precedido por la costumbre (aunque no necesariamente tiene que ser así). Entonces entendemos que se quiera o no se quiera, la vida en sociedad requiere de estructuras sociales mas o menos organizadas, con mas o menos claridad o transparencia en las normas que dirigen su funcionamiento, pero en cualquier caso existen, son reales. En este sentido entendemos al autor cuando habla de “la ideología de la falta de estructuras”, puesto que sean informales o formales existen.

Los clásicos movimientos sociales trataron de huir de lo que Michels calificó de “ley de hierro de la oligarquía”, esto es, las jerarquías y las burocracias especializadas, la formación de la elite de la organización; renunciaron a la creación de estructuras formales, creyendo que asi se evitaba esa tendencia hacia el liderazgo profesional y el elitismo. El problema es que tal y como apunta Jo Feeman “la noción de falta de estructura no impide la creación de estructuras informales; solo impide las formales” y no solo eso sino que “la noción de grupo sin estructura se convierte en una cortina de humo que favorece a los fuertes o a aquellas personas que pueden establecer su hegemonía incuestionable sobre los demás”. En definitiva, es inevitable la creación de relaciones de poder, tanto en organizaciones organizadas (partidos políticos, organización del Estado...) como aquellas que no lo están formalmente (movimientos sociales, los primeros grupos sindicales, ciertos grupos de interés...) dadas las características de los seres humanos, sociables por naturaleza. Además, esa pretendida falta de estructuras no solo impide la participación (cosa que también puede ocurrir en las organizaciones formalmente estructuradas), sino que tampoco son eficaces para llevar actividad política alguna, la estructura informal les dota de cierta organización pero no lo suficientemente adecuada para desempeñar labores de amplia escala ( nacional o regional). Es este uno de los motivos por los que los partidos políticos suelen tener mas incidencia social que los movimientos sociales, el grado de estructuración formal o informal no evita la formación de lideres y de elites, pero si tiene relación con el fracaso o éxito de los objetivos propuestos.

Hemos llegado a un punto en el que en cualquier ámbito socioeconómico parece inevitable la formación de elites, puede que sea cierto.... Pese a todo y en consonancia con Jo Feeman, lo adecuado en un punto intermedio entre organizaciones formalmente estructuradas y las informalmente estructuradas. La formalidad de las estructuras, al contar con un procedimiento fijo para la toma de decisiones, garantiza hasta cierto punto la participación de todos sus miembros y también es mas democrático en el sentido de que los dirigentes elegidos, dado su carácter de electos, deberán dar cuentas de los actos que realicen, hecho imposible en un grupo informal que no tiene responsabilidad alguna ante el grupo puesto que nadie lo ha elegido formalmente. Claro que esa estructura formal debe saber ser capaz de adaptarse a los cambios y, como decía Michels, no pasar de ser de un medio para lograr un fin a un fin en si mismo.

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